martes, 21 de junio de 2011

A vueltas con las listas abiertas

Al calor de los movimientos populares del 15-M ha (re)nacido el debate sobre la forma en la que los cargos públicos son propuestos para llegar a ser electos. Esto es, listas cerradas o abiertas.
Una definición a lo bruto de estos conceptos vendría a decir que las listas cerradas son aquellas en las que el orden y nombre de los componentes de una lista electoral vienen predefinidas por el partido político o coalición a la que representan; mientras que las listas abiertas vendrían a ser algo así como una lista sin orden, donde serían los votantes los que presentarían su preferencia sobre el orden de los candidatos. Un ejemplo de listas abiertas serían las de candidatos a senadores.
Bien, dentro de las listas electorales abiertas podemos apreciar diferentes formas de llevarlas a cabo. Esto es, una única lista de partidos, dónde al votar se elija a miembros de diferentes listas (el caso del senado), o por el contrario, una lista por cada coalición dónde se elija de entre todos los miembros de esa candidatura el orden de preferencia.
En esencia estaríamos hablando en todos los casos de lo siguiente: de quien depende que los candidatos salgan elegidos y su orden.
En el caso de las listas cerradas la respuesta es sencilla, el partido político. En el caso de las listas abiertas la respuesta es mixta: por un lado el partido que elabora la nube de nombres que compondrán su lista y el elector, que decide de entre la nube de nombres.
En Cuba, como seguramente (no) saben, al no poder presentarse a las elecciones ningún partido político -exacto, el Partido Comunista de Cuba tiene prohibida la presentación de listas electorales- el sistema es de listas abiertas. Quien quiera se puede presentar. Y aquí en España la cosa es similar. Quien quiera puede, a través de los cauces de su partido, presentar su candidatura. El problema radica principalmente en esa pequeña salvedad de “a través de los cauces de su partido”.
Muchas de las quejas vienen de ahí. ¿Por qué el partido político tal presenta una candidatura de puta madre y, sin embargo, incorpora a un corrupto? ¿Por qué el partido político cual, presenta a mi abuela a la que votaría pero el resto de los componentes de la lista no me colocarían en el Ayuntamiento?
A priori todas estas reclamaciones son legítimas. O quizá no tanto.
Los partidos políticos no se componen de personas. De hecho, en sus procesos congresuales lo primero que se aprueba y decide es la linea programática y los documentos político/organizativos. Después se elige a un grupo de personas que tendrán que representar esas ideas. Es decir, y abreviando mucho: un partido político es, fundamentalmente, ideas a las que las personas se adhieren y no al revés.
Por tanto, al votar una lista electoral lo que se vota son personas, desde luego, pero en primer lugar se está votando un programa. De este modo acabamos de cepillarnos la reclamación lícita de listas abiertas entre varias candidaturas (modelo senado).
Vayamos a la segunda variante de listas abiertas: Votamos ideas, la lista del partido “Z” pero nosotros decidimos qué miembro será el número uno y cual el dos.
Para rebatir esta modalidad me apoyaré en el mismo argumento: ideas VS personas. La lista elaborada ordenadamente por un partido corresponde a lo que el partido, de forma democrática, entiende que es la mejor manera de que las ideas que el partido representan tengan su respuesta. Es decir, que si Perico es el número uno es porque es la persona más capacitada para trabajar por las ideas que las siglas (y documentos y programa) del partido “Z” representan. Y si Azucena es la número dos es porque los miembros de “Z” creen que con Perico de número uno, un buen número dos es Azucena.
¿Por qué, en ese caso, Matías -ajeno al partido “Z”- tiene que decidir quien defiende mejor las ideas de “Z”? Si quiere influir en las listas de “Z” la solución es bastante simple: que se afilie.
¿Qué traen consigo las listas abiertas? La difuminación de las ideas y la puesta en valor de la persona. El fin del sistema electoral basado en un programa. Estaríamos, en la práctica, ante la explosión de los partidos políticos en miles de pequeños matices multicolores que serían incapaces de aglutinar fuerza suficiente como para proponer un modelo concreto de nada, manteniéndose así, como todos sabemos, el status quo. Si eres incapaz de aglutinar fuerzas transformadoras, lo que hay (el status quo) prevalecerá.
Imagínense un Ayuntamiento dónde los compañeros de partido se hagan rivalidad unos a otros para conseguir aglutinar votos. Miles de panfletos no con siglas y propuestas programáticas concretas sino con personas saludando felizmente aportando exactamente igual que los demás pero mejoradas respecto al panfletito de la semana anterior. En otras palabras, estaríamos ante una discusión de lavabo por ver quien la tiene más grande.
Por ese motivo estoy radicalmente en contra de las listas abiertas y de lo que suponen (tratos de favor, exaltamiento de la persona, cuchilladas inter-partidos…) así como creo que si algo de un partido que crees cercano a ti no te gusta, tu deber es entrar ahí y luchar por lo que quieres, porque de lo contrario, amigo mío, lo tuyo es quejarte de la suciedad de tu casa sin intentar siquiera coger una maldita escoba.

Autor: Alejandro Quesada Solana.


jueves, 2 de junio de 2011

¿Y esta gente qué pide?

En esta última semana hemos podido ver (y participar) en un movimiento histórico y sin precedentes en la sociedad española: el Movimiento del 15 de Mayo. Especialmente en la madrileña Puerta del Sol, son centenares los ciudadanos y ciudadanas que se agolpan clamando justicia social y una economía puesta al servicio de la ciudadanía y no al contrario pero… ¿cómo se articula esto?
En primer lugar, lo que proponemos es el fin de esta tomadura de pelo que hemos venido a llamar dictadura de los mercados. Es curioso que hace bastantes años un alemán con barba escribía desde Inglaterra refiriéndose al capitalismo prácticamente en los mismos términos; por lo que, quién sabe si esta marea social lo que está pidiendo es el fin de un capitalismo de casino y profundamente financiarizado desde la década de los ochenta. Lo que está claro es el objetivo final: que esto cambie; y por la izquierda. Pero entre tanto, ¿cómo construimos ese cambio?
La primera de las reivindicaciones es la retirada de la reforma laboral -muy beneficiosa para el empresariado español por sus facilidades en materia de despido y de negociación sindical- y de la reforma de pensiones -que viene a se un regalo para los poderes económicos y financieros, para los dictadores-. Unas reivindicaciones muy a corto plazo y que niegan la construcción alternativa. Son medidas, en la práctica, conservadoras. No queremos que esto sea como lo habéis hecho, queremos que sea como era antes.
Pero no todo va a ser conservar; hay que pasar a la ofensiva y el método parece ser la banca pública. También plantea el tema de la banca pública una serie de debates para nada despreciables. ¿Banca pública en competencia? ¿Nacionalización de las Cajas de Ahorro y competencia contra la banca privada? O, simplemente, ¿banca única nacionalizada? Todavía se debate y en muchas de las plazas ya hay constituidas comisiones o grupos de trabajo temáticos que se encargan de este tipo de tareas.
El tema de la banca pública no es baladí. Hemos construido (o deconstruido) un sistema financiero profundamente desregularizado fruto de las dinámicas propias del capitalismo. Los gobiernos del mismo color político pero diferentes siglas se han encargado paulatinamente de ello. Desde la desregulación propiamente dicha (el Partido Popular y los últimos coletazos del felipismo) hasta la desarticulación total de la banca pública (el PSOE de González). Proponer banca pública, es proponer abrir una zanja revolucionaria (sí, tan mal estamos que volver unos años atrás es revolucionario) dentro de un entramado económico que traduce rentabilidad de unos pocos en malestar de una gran masa social.
También se habla mucho de la nacionalización de “las joyas de la corona”. Energéticas, telecomunicaciones, transportes y abastecimiento de agua. Todas ellas, que en muchos momentos fueron públicas, hay que recuperarlas para la mayoría social, para esa ingente cantidad de indignados e indignadas.
En definitiva, parece claro que lo que los indignados están reclamando es algo tan sencillo como volver una especie de keynesianismo clásico. Estamos, como decía antes, tan mal que pedir volver a los años 60 -en todos los países del Norte- es considerado por los medios, e incluso por más de un indignado, como algo revolucionario.
Yo discrepo mucho en ese sentido, pero considero que es un buen paso hacia adelante que estas reformas que se exigen no vengan “dadas” desde arriba, no es un regalo. Es el primer peldaño sobre una escalera que se está construyendo; debemos construir reforma tras reforma las bases de nuestra revolución. La revolución de la mayoría social que tienda hacia el socialismo, porque creo que hoy más que nunca queda patente la consigna “socialismo o barbarie”. Delenda est barbaria.

Autor: Alejandro Quesada

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hipocresía militar en unos pocos datos.

Como sabemos, Libia está siendo atacada por EEUU, Francia, Italia y España entre otros. Bien, no quiero entrar en este post en la legitimidad o no del bombardeo o incluso en su necesidad. Aunque quizá sí; me detendré por un momento en la “necesidad” del bombardeo.

Existe un principio fundamental en la naturaleza que dice que, a quien no tiene algo es difícil quitárselo. Aplicándolo a Libia, se le está bombardeando por usar material militar sobre la población; un hecho totalmente condenable y perseguible judicial e internacionalmente. Pero pongamos el acento en cómo Libia puede bombardear a su población. La respuesta es obvia y sencilla: porque tiene armas.

Esto nos debería llevar a otra pregunta: ¿Quién le dio las armas a Libia?

De acuerdo con el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute -o Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo-) Libia adquirió en los años 2009 y 2010 14 millones de dólares en armamento provenientes de Francia e Italia. Justamente aquellos que lo están bombardeando ahora. Les vendieron armas, ¿pero para no usarlas? ¿acaso para dejarlas coger polvo o como objeto de decoración? ¿El país galo o el italiano no sabían que cuando alguien posee un arma existe un riesgo a que lo uso? Incluso España, según diversas ONGs vendió ilegalmente armamento a Libia.

Después de esto también vendría bien hacerse mirar cómo Francia, por ejemplo, vende armamento en los últimos diez años a regímenes dictatoriales como el de Marruecos (con quien España mantiene muy buenas relaciones) por valor de 250 millones de dólares; o Arabia Saudí por la friolera, en los últimos diez años de 1393 millones de dólares. No está nada mal el negocio de la paz ¿eh, amigos?

Este es el negocio de la hipocresía. Matar mientras se comercia es, tan sólo, un daño colateral.



Autor: Alejandro Quesada
Fuente: http://deportadoensiberia.blogspot.com/

viernes, 11 de marzo de 2011

Contrarréplica de Contrarréplica

A mí los sistemas electorales me fascinan, y viendo que Jairo Lara me ha contestado a mi pequeño artículo de opinión, yo le voy a hacer la contrarréplica a su contrarréplica:

De hecho, no. Los votos en blanco, salvo en contadísimas excepciones y en condiciones de laboratorio, no influye en absoluto a la hora del reparto de escaños. El voto en blanco acaba siendo indiferente.

O si o no. La pregunta que haces es clara, ¿el voto en blanco perjudica a los partidos pequeños? O es si, o es no.

Ahora, otra cosa es como tu bien dices, que la influencia es mínima, pero influye. Entonces, la respuesta es si, que el voto en blanco perjudica a los partidos minoritarios, ya que les hace un poco más difícil el acceso para la obtención de plazas en los ayuntamientos o parlamentos.

Yo doy un conjunto de razones, que en suma, hace que los partidos minoritarios no obtengan los resultados que ellos querrían tener.

Voto nulo: No estoy de acuerdo en que no perjudica a las minorías, el voto nulo puede ser porque alguien se ha equivocado al votar, y ese posible voto pueda ir a un partido minoritario. O tal vez pudiera ser a un partido mayoritario y volvería a mi primera razón. Aunque el daño fuese mínimo, mientras haya una mínima posibilidad, cuenta. También puede ser porque alguien decidiera votar nulo adrede.

Abstención: Si todo el mundo tuviera por obligación ir a votar, los partidos minoritarios obtendrían más votos, aunque también en general todos los partidos, y a nivel económico les sería de ayuda, por tanto la abstención perjudica a todos los partidos, por tanto, si, perjudica a los partidos minoritarios.

Método D´Hont: Lo mismo, fue un error al escribirlo, se que es una fórmula matemática escrita por Víctor D´Hont y que se utiliza para la asignación de plazas en cuerpos colegiados.

Umbral mínimo: De acuerdo en la corrección, yo me refería al concepto umbral mínimo.
Sobre el ejemplo que doy, está claro que al no hacer cálculos, “pensé” que como casi siempre el partido que gana las elecciones es el que se lleva el último escaño, pues fallé y tenía que haber hecho lo que tu, sacar la calculadora.

Aquí creo que mezclas el Congreso, con en este caso el ejemplo de Badalona, donde por proporcionalidad le correspondería a este partido un concejal, y Ciutadans es un ejemplo porque en otros lugares de Cataluña también se ha visto perjudicado por el umbral mínimo, en definitiva, yo a lo que me refiero, si no hubiera umbral mínimo, Ciutadans como algún que otro ejemplo que puede que haya, esta siendo perjudicado por esto.

En definitiva, me reafirmo en mi opinión que la suma de todos estos factores, hacen que los partidos minoritarios se vean perjudicados, agradeciendo las correcciones conceptuales de Jairo Lara.

Autor: José Martín

miércoles, 9 de marzo de 2011

Errores propios y ajenos (o contrarréplica)

En primer lugar, advertir que va a ser la última entrada sobre votos en blanco. Es un tema que a la inmensa mayoría os aburre, y lo entiendo. Segundo, a reconocer dos errores garrafales que no se pueden repetir por nada del mundo. En mi entrada sobre el voto en blanco:


1º- El porcentaje de población que vive por en ciudades de más de 100.000 habitantes no es del 10% sino del casi el 40% si atendemos a los datos que nos facilita el INE para el año 2010. Esto influye en el número de ciudadanos que votan en municipios con más de 25 concejales. En cualquier caso, 25 sigue siendo un número muy pequeño como para que los partidos minoritarios puedan decir que el voto en blanco les perjudica de forma importante.
2º- Ese caso del que hablé que dije que sucedió en Madrid, en realidad no fue en Madrid. FueCastro Urdiales, un pueblecito cántabro que alcanzó la espectacular cifra de 4,24% de votos en blanco. Si queréis saber más sobre este pueblo, mirad aquí. Ahí también se explica que en realidad el voto en blanco en muy pocas ocasiones perjudica.

Ahora, a por los errores ajenos. En la página dedicada a artículos de opinión de P48 José Martín replica esa misma entrada dándonos su opinión.

-La respuesta es clara, si, el voto en blanco perjudica a los partidos minoritarios.

De hecho, no. Los votos en blanco, salvo en contadísimas excepciones y en condiciones de laboratorio, no influye en absoluto a la hora del reparto de escaños. El voto en blanco acaba siendo indiferente.

-También hay otras razones por la cual se perjudica a los partidos minoritarios:
- El voto a otras candidaturas (ya sean mayoritarias o minoritarias)
- El voto nulo
- El no ejercer el derecho a voto
- El umbral mínimo de participación
- El sistema electoral D’Hont, que favorece a los partidos mayoritarios en detrimento de los minoritarios.

El voto a otras candidaturas no solo perjudica a los partidos minoritarios, efectivamente, perjudica a todas menos a la candidatura votada. Es obvio.

El voto nulo, al no computar, no perjudica directamente a las minorías. Igual que la abstención. Es más, unas elecciones municipales en las que haya una fuerte abstención y un alto porcentaje de votos en blanco podrían benerficiar a los partidos minoritarios, ya que esas personas habrían computado para el censo (y por lo tanto habrán hecho subir el número de concejales en el municipio) haciendo que si los miembros del partido minoritario vayan a votar tengan más fácil optar a algún representante.

En España no hay un umbral mínimo de participación, en principio cualquier candidato podría ser alcalde con un solo voto. Otra cosa es el umbral mínimo para optar a representación, que está íntimamente relacionada con la idea que desarrolle en el ya mencionado post sobre el voto en blanco. No hay razón para pensar que el umbral mínimo necesario, en circunscripciones tan pequeñas, perjudiquen a los partidos minoritarios. En situaciones excepcionalísimas, puede que sí. Hace muy poco tiempo en un municipio del País Vasco el PNV movilizó a todo el pueblo para que votase en blanco (que son votos válidos) para que la lista del PP no alcanzase el mínimo del 5% necesario, ya que esta era la única candidatura. Pero esto es muy raro.

Por último, el método D'Hont. Creo que etiquetarlo de "sistema electoral" es impreciso. Es una ley, en el sentido matemático. Una fórmula. Un método. O un sistema a secas. En cualquier caso, es una forma convertir los votos en escaños. Alguna tiene que haber. Podríamos elegir un sistema proporcional, estaría por estudiar cuánto cambiarían las cosas.

El punto más lesivo, y el único no mencionado en la réplica de José Martín, es precisamente el tema de las circunscripciones. Cuanto más pequeñas, peor para las minorías. Es el punto clave.

-El umbral mínimo de participación: Un ejemplo sobre esto lo podemos ver en Cataluña. El partido Ciutadans – Partido de la Ciudadanía, en el Parlamento de Cataluña obtuvo en las últimas elecciones el 3,39% de los votos, dado que el umbral mínimo para las elecciones autonómicas es del 3%, obtuvieron 3 parlamentarios.
En cambio este mismo partido en municipios como por ejemplo, Badalona, obtuvo un 4,16%, pero como en las elecciones municipales el umbral mínimo es del 5% de votos, este partido no obtuvo ningún concejal en Badalona que pasó al partido que ganó las elecciones. Si el umbral mínimo hubiese sido como en las elecciones generales de un 3% o no hubiese umbral mínimo, este partido estaría representado en este municipio.

Es un buen ejemplo a medias. No son lo mismo las elecciones al Parlamento de Cataluña que unas elecciones municipales en Badalona. En las elecciones autonómicas los tres escaños de Ciutadans fueron en la circunscripción de Barcelona con un censo de más de cuatro millones de personas donde se elijen a 85 representantes mientras que Badalona es un municipio en el que se reparten 27 concejales. Es normal que se necesite un porcentaje de votos sensiblemente superior en las municipales que en las autonómicas (con circunscripción provincial) para lograr representación. Estos son los resultados de Badalona:

PARTIDOCONCEJALES VOTOS
PSC-PM92132828.75 %
PP71630421.98 %
CIU51219816.44 %
ICV-EUIA-EPM51093314.74 %
ESQUERRA-AM142725.76 %
C'S031014.18 %
ELS VERDS-CUP015712.12 %
CDB011161.5 %
LLEI05600.75 %
EI03410.46 %
PH01470.2 %


Según los datos que he hecho excel y calculadora el reparto quedaría así:


Señalando con amarillo los escaños según el método D'Hont, en gris los eliminados por umbral mínimo y en rojo los dos concejales de la discordia:



Si mis cálculos están bien (y no sería la primera vez que no lo están) el escaño no se fue para el partido ganador. Si no hubiese habido umbral mínimo el escaño hubiese sido para Ciutadans, con umbral mínimo se lo llevó ICV. De todas formas, un escaño arriba o abajo no es especialmente importante dado el contexto.

Da igual que su porcentaje en las Autonómicas fuese del 3,39%, eso da igual. Lo importante no es el conjunto sino cada circunscripción por separado. Los tres escaños los ganó en la provincia de Barcelona donde logró un 3,84%, si en las otras dos no se hubiese presentado y en el cómputo global no hubiese superado el 3%, seguiría teniendo tres escaños por su lista de Barcelona. De hecho en PNV, ERC, BNG, CC, UPyD y NaBai tienen representación en el Congreso sin tener el 3% de los votos. Aquí están los datos sacados de wikipedia.

Ahora, que cada vez se acercan más las elecciones, aprovecho para insistir en una idea: no votéis.




Autor: Jairo Lara
Fuente: http://asihablonietzsche.blogspot.com/2011/03/errores-propios-y-ajenos-o.html 

martes, 8 de marzo de 2011

¿El voto en blanco perjudica a los partidos minoritarios? Réplica.

Jairo Lara en un anterior artículo de opinión analizaba si el voto en blanco perjudicaba a los partidos minoritarios, dando su opinión al respecto.

 

Si analizamos la pregunta, la respuesta es clara, si, el voto en blanco perjudica a los partidos minoritarios, pero también hay otras razones por la cual se perjudica a los partidos minoritarios:

 

-       El voto a otras candidaturas (ya sean mayoritarias o minoritarias)

-       El voto nulo

-       El no ejercer el derecho a voto

-       El umbral mínimo de participación

-       El sistema electoral D’Hont, que favorece a los partidos mayoritarios en detrimento de los minoritarios.

 

Está claro que la suma de todos esos componentes hace que los partidos minoritarios se vean perjudicados, pero yo destacaría las dos razones por las que los partidos minoritarios son infrarepresentados tanto en el Congreso, Parlamentos Autonómicos o Plenos Municipales:

 

El umbral mínimo de participación: Un ejemplo sobre esto lo podemos ver en Cataluña. El partido Ciutadans – Partido de la Ciudadanía, en el Parlamento de Cataluña obtuvo en las últimas elecciones el 3,39% de los votos, dado que el umbral mínimo para las elecciones autonómicas es del 3%, obtuvieron 3 parlamentarios.

En cambio este mismo partido en municipios como por ejemplo, Badalona, obtuvo un 4,16%, pero como en las elecciones municipales el umbral mínimo es del 5% de votos, este partido no obtuvo ningún concejal en Badalona que pasó al partido que ganó las elecciones. Si el umbral mínimo hubiese sido como en las elecciones generales de un 3% o no hubiese umbral mínimo, este partido estaría representado en este municipio.

El sistema electoral D’Hont: Hay varios sistemas para repartir las plazas en un congreso, parlamento o ayuntamiento según la proporción de los votos obtenidos en unas elecciones. En España se utiliza el sistema DHont, que es un sistema de reparto de plazas en cuerpos colegiados que hace este reparto de manera que no es rigurosamente proporcional. Esto hace que los partidos mayoritarios se vean favorecidos en oposición a los partidos minoritarios. Un ejemplo lo podemos ver en Armilla, si se hubiese utilizado otro tipo de sistema electoral, Izquierda Unida habría obtenido 2 concejales en vez de 1 concejal.

 

Personalmente opto por votar a la opción política más atractiva, en caso de que ninguna opción política fuese de mi agrado, haría uso del voto en blanco.

 

Autor: José Martín

sábado, 5 de marzo de 2011

¿El voto en blanco perjudica a los partidos minoritarios?

Después de que fuese aprobada la Ley Sinde nació una plataforma llamada No les votes. La plataforma no pide el voto para ningún partido en particular, ni siquiera el voto en blanco o la abstención, sino que se insta a no votar a los tres partidos que defendieron la Ley Sinde: PSOE, PP y CiU.

Hay tímidas voces que lanzan un aviso: "si esta es una iniciativa para castigar a los tres grandes partidos, el voto en blanco puede ser contraproducente". ¿Es cierto que el voto en blanco perjudica a las minorías?

Yo siempre he optado e insto a no votar. Sí, sé que es una opinión impopular, pero hacedme caso. La última vez que dije eso Libertina Grim se echó encima acusándome: "Ha muerto mucha gente para defender nuestro derecho a votar como para que ahora no lo hagamos, si no tienes a nadie vota en blanco".

En un principio intentaba explicarle a la gente que eso del número de víctimas es un argumento sin sentido. ¿Cuánta gente murió por defender el estalinismo? ¿Cuántos soldados alemanes murieron por defender el nazismo? ¿Cuántos yihadistas no se hacen estallar en cualquier comisaría en aras de su religión? Pienso que el hecho de que haya muerto gente para defender una causa no dice nada de dicha causa, esa causa tiene que justificarse por sí sola. Y por supuesto, el voto no es un deber, es un derecho. Después entendí que lo más fácil era explicarles que si lo que queríamos es castigar a los dos partidos mayoritarios por su respaldo a la Ley Sinde, no tenía sentido votar en blanco. ¿Es esto cierto? Ni sí ni no. Explicación rápida: es cierto en circunscripciones muy grandes y es irrelevante en las pequeñas.

Bien, veamos la teoría. En el artículo 96.5 de la LO 5/1985 se dice que se contabiliza como voto en blanco aquel sobre sin papeleta. Poco más abajo, en el artículo 108.4 de la misma leyse dice que los votos válidos son la suma de los votos de todas las candidaturas más los votos en blanco. ¿Qué más da que se sumen los votos en blanco al cómputo global o no? Pues es relevante a efectos del artículo 180 que sitúa el umbral mínimo en el 5% en las elecciones municipales (que serán este próximo 22 de mayo). En mi artículo anterior que hablaba más en detalle sobre los distintos sistemas electorales explicaba qué era el umbral mínimo y para qué servía. Voy a hacer eso tan feo de citarme a mi mismo:

El umbral mínimo es el número mínimo de votos de un candidato o partido para optar a representación. El umbral mínimo no tiene que ser obligatorio y es muy variable entre país y país. En Sudáfrica antes no había umbral mínimo, en Alemania es del 5%. En Israel hoy día es del 1,5%.

Por poner otro ejemplo, en Turquía es el 10%, el más alto del mundo. También dije que en España era del 3% en las elecciones generales. Pues en las municipales es del 5%. Resumiendo: votar en blanco aumenta el cómputo global de votos válidos y por lo tanto dificulta a las minorías superar el umbral mínimo.

Eso no quiere decir que eso sea siempre cierto, de hecho, en la inmensa mayoría de las ocasiones no lo es. Por ejemplo, donde yo estoy empadronado. Yo y el 90% de la población.

Comencemos por el principio. Los ayuntamientos está formados por el Alcalde y los Concejales, excepto en municipios de menos de 100 habitantes que si cumplen ciertos requisitos (tradición, menos de 100 habitantes, etc) pueden acogerse al sistema de Concejo Abierto. La ya mencionada Ley Orgánica del Régimen Electoral General, en su artículo 179, después de la modificación de este año, dice:

Artículo 179.

1. Redacción según Ley Orgánica 2/2011, de 28 de enero. Cada término municipal constituye una circunscripción en la que se elige el número de concejales que resulte de la aplicación de la siguiente escala:

Concejales
Hasta 100 residentes3
De 101 a 250 residentes5
De 251 a 1.0007
De 1.001 a 2.0009
De 2.001 a 5.00011
De 5.001 a 10.00013
De 10.001 a 20.00017
De 20.001 a 50.00021
De 50.001 a 100.00025

De 100.001 en adelante, un concejal más por cada 100.000 residentes o fracción añadiéndose uno más cuando el resultado sea un número par.


En España hay 8.115 municipios y solo 62 tiene más de 100.000 habitantes. Los 8053 municipios restantes tienen menos de 25 concejales. Estos grandes municipios son el 0,003% del total y concentran a poco más del 10% de la población. En el resto de poblaciones cuyos ayuntamientos tienen 25 concejales o menos, que son casi casi todos, da prácticamente igual.

Tenemos que tener claro una cosa: que el pequeño número de concejales, del que usualmente constan los ayuntamientos, hace que el umbral mínimo carezca de importancia. En el post sobre sistemas electorales dije que los umbrales mínimos eran más importantes cuanto más grandes fueran las circunscripciones. Ocurre que los municipios son las circunscripciones electorales más pequeñas y que por lo tanto el umbral mínimo pocas veces influye en absoluto. Normalmente un partido que se ha quedado fuera de la repartición de escaños no los hubiese logrado de cualquier modo.

En la práctica, que yo haya podido ver, solo se dio hace tiempo un caso en Madrid (municipio excepcionalísimo con sus más de 3 millones de habitantes) en el que un diputado del PSOE logró un escaño gracias a que un candidato minoritario se quedó con el 4,85% de los votos. Tendría que haber una abrumadora cantidad de votos en blanco, una altísima abstención (y estas dos cosas no suelen darse simultáneamente) y una acentuada fragmentación del voto para que el umbral mínimo pueda provocar un daño significativo a partidos minoritarios en otro municipio que no sea Madrid (y puede que en Barcelona).

Lo que realmente hacen daño a las minorías son las demás minorías. Hay una abrumadora cantidad de partidos pequeños que se presentan en municipios muy poblados y que fragmentan el voto de los indecisos mandándolos todos directamente a la basura.

¿Cómo se podría solucionar esto? Pues para las municipales es complicado. Se podría aumentar significativamente el número de concejales de cada municipio, pero eso significaría más políticos cobrando, claro. Se podría intentar también fusionar ciertos municipios pequeños para que alcancen un mínimo de habitante y así que las minorías tengan más posibilidades de salir. Pero esto ya es otro tema. En las elecciones generales en teoría es más fácil integrar a las minorías: circunscripción única. Y digo en teoría porque dicho cambio requeriría modificar la constitución, pero en verdad los cambios serían sustanciales. Pero esto, como digo, es otro tema.


Autor: Jairo Lara